
Ayer se efectuó la prueba de Historia de Selectividad y, por supuesto, aún no conocemos los resultados. Sin embargo, visto lo visto, ya podemos estar seguros de que algunas personas, entre las que me incluyo, hemos suspendido este año.
El primer suspenso claro es para la ponencia de Historia en general y para los ponentes de la Universidad de Granada en particular. Motivo: el poco interés que han demostrado por informar, coordinar o hacer cualquier otra tarea. Sólo se convocó al profesorado de Granada a una semana de la finalización del curso, bajo la excusa de que no había nada nuevo que decir respecto al año pasado. Y digo yo, que una reunión para decir eso podía haberse ahorrado o hacerse al inicio del curso.
En mi caso reconozco que nunca debí asistir a esa reunión tan a destiempo y en horario de tarde; además, me habría ahorrado la metedura de pata que, imagino, hemos cometido la mayoría de los asistentes (y asistentas) a esa reunión. Se nos reunió para cubrir el expediente y justificar sobresueldos (imagino), pero lo cierto es que, a pregunta de un compañero, el señor ponente dió a entender CON CLARIDAD que el último tema del programa, el relativo a los gobiernos de la democracia española desde 1978, no sería de la partida. Así lo entendimos todos y todas, lo cual nos dio un alivio, puesto que a punto de finalizar el curso es el tema que casi todos tenemos pendiente para tratar en la última semana. Conclusión. Al día siguiente les digo a mis alumnos que no tendrán que preparar ese tema para el examen de selectividad y que concentren su esfuerzo en preparar bien el resto de temas del siglo XX.
DE NO HABER ASISTIDO A ESA MALDITA REUNIÓN, mi idea era preparar el último tema en la semana final, pero claro, si te dan la seguridad de que no entrará…, y con tanto que estudiar, parece lógico concentrar el esfuerzo en repasar los temas que se supone que pueden caer. Suspenso mío por dar validez a sugerencias en vez de seguir mi propio criterio.
Imagino la cara de mis alumnos, que habían preparado a conciencia todos los temas del siglo XX a excepción del susodicho, cuando vieron el enunciado de la prueba. Seguro que lo primero que hicieron fue acordarse de mí, y de la seguridad que les transmití respecto a que ese tema no entraría en la prueba. Se juegan mucho, como todos, para acceder a las carreras deseadas, y cualquier décima en la nota final es oro. Y yo, por culpa del ponente de Historia de la Universidad de Granada, les he hecho un flaco favor.
El hecho es que no sé todavía como se corregirá esta prueba, porque impugnarla por una “desinformación”, fruto de la desgana con que aborda el personal de la Universidad estos temas, me parece complicado.
Ahora bien, lo que YA TENGO CLARO ES LA NOTA QUE MERECE EL PONENTE DE HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA: