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Fernando VII… El Deseado.

Lo de las anécdotas o chorradas colaterales de la Historia de España viene muy bien para descongestionar alguna clase que otra. Pero a veces me pregunto si alguna de esas anécdotas, de ser ciertas, no habrán tenido su influencia en la Historia de España.  Bueno. Sea por utilidad o por descongestión mental, voy a inaugurar este apartado de chascarrillos con uno que oí a mi compañero, ya jubilado, Eduardo, en mi último año en prácticas en el IES Padre Suarez. Como todas estas historias orales, la habré deformado bastante con el tiempo, pero la recuerdo tal que así.

Se dice que Fernando VII, llamado El deseado por cosas que nada tienen que ver con esto, contaba con una dotación bastante por encima de la normal. Vamos, que la tenía grande, muy grande. (Los miembros de la tertulia nunca pudieron afirmar ni desmentir que eso fuera un rasgo familiar, al estilo de la nariz o las orejas de los Borbones). 

Todos sabemos de los problemas de Fernando VII para concebir hijos en sus tres primeros matrimonios. (Aquí algunos apoyaron la idea de que igual esos problemas podían estar relacionados precisamente con el exceso de dotación del rey).

El caso es que en su última tentativa con la jovencita y tierna María Cristina, su cuarta mujer, el tamaño del pene del rey asustó a la reina y, además, le provocaba dolor y rechazaba el contacto con el rey. Estando como estaba lo de la sucesión, alguien en la Corte ideó la forma de que el rey pudiera desfogarse a gusto con la reina y ésta no sintiera dolor con la penetración. Se trató de coser un cojincillo del tamaño adecuado, dejando un orificio en el centro. Vamos, como un airbag en formato donut. Así el rey podía rebotar a gusto sin que la reina tuviera que sufrir la entrada en su cuerpo de la totalidad del pene real.

En su momento no le pregunté la fuente de dicha historieta, o si la mencionó no la recuerdo. Lo que si recuerdo es que el veterano profesor de Filosofía que asistía a la tertulia dijo que si era cierto no entendía por que no se le había llamado a este rey FERNANDO VII, EL COJINETE, en lugar de EL DESEADO. Todo porque algunos no entendían la estrategia ni la forma del cojín-airbag y Eduardo dijo: Coño, como una especie de cojinete pero grande y acolchado.

 
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Publicado por en noviembre 21, 2007 en Chascarrillos.